Es evidente que al hacer turismo, lo primero en lo que piensa uno es en el disfrute, ya sea descubriendo lugares, descansando, o aprendiendo sobre la historia de otras culturas. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que todas las actividades turísticas tienen un impacto sobre el lugar visitado.

En pleno siglo XXI, con todas las facilidades que hay ahora para viajar, es lógico pensar en el impacto que causa uno al visitar un destino, puesto que, debes desplazarte hasta un lugar, alojarte en el mismo, consumir en el lugar… Todo ello tiene sus consecuencias, por lo tanto, sería conveniente acentuar los beneficios del viaje y menguar los inconvenientes provocados.

Para ello, debemos analizar qué podemos hacer para poner nuestro granito de arena y conocer cuáles son las claves del turismo sostenible, para que tus acciones resulten más relevantes a la hora de realizar un cambio significativo en el impacto de los viajes que lleves a cabo.

En primer lugar, el método de transporte debería ser lo menos contaminante posible. Si es posible, lo más conveniente sería viajar en tren, puesto que es el transporte de largas distancias menos contaminante. Obviamente, hay lugares a los que no se puede acceder en tren, por lo que es necesario moverse en avión. Al utilizar, por ejemplo, el comparador de vuelos Skyscanner, nos mostrará la opción que menos CO2 emite, en comparación con el resto de vuelos de la misma búsqueda. 

Los cruceros, por su parte, también generan una gran cantidad de residuos. Se estima que los cruceros que navegan las costas europeas contaminan más que todos los coches del viejo continente juntos. Además, el hecho de que una cantidad considerable de gente se hospede en los mismos durante un tiempo, genera aguas residuales que, por lo general, terminan en el mar.

Al pasar más de un día en el destino, necesitarás un alojamiento donde poder descansar al final del día. Lo principal es tratar de no hospedarse en un alojamiento que se encuentre en el centro turístico de la ciudad de destino. Este tipo de alojamientos, acentúan el fenómeno de la gentrificación, que desplaza a los residentes de la zona hacia las afueras de las ciudades.

Existen varios indicadores para comprobar si un establecimiento es sostenible o no. Se puede consultar en sus webs, para ver si incluyen algún certificado de sostenibilidad o alguna guía de responsabilidad social corporativa. En ellos se podrá comprobar si sus prácticas son sostenibles o no. 

Por lo general, se pueden llevar a cabo otras prácticas sostenibles muy sencillas para que tu impacto sea el menor posible a la hora de viajar. Por ejemplo, no imprimir el billete del avión, bus o tren, y llevar el billete en el teléfono móvil, coger solo lo imprescindible al hacer la maleta, contratar guías turísticos locales y consumir en establecimientos de gente autóctona, etc.

Finalmente, es conveniente recordar que puede que tú estés de paso en un lugar, pero hay gente que vive en el destino turístico los 365 días del año, por lo cual, es importante tratar los ecosistemas, los monumentos, las culturas y a las personas con el máximo respeto, de la misma manera que te gustaría que hicieran en tu lugar de origen.